Vaya con el cura ;-)
Javier y Pablo eran dos hermanos ricos y malvados.
Cuando Pablo murió,
Javier le entregó al Sacerdote de la Iglesia
un cuantioso cheque para que mandara a construir un nuevo templo a todo lujo,
poniéndole sólo una condición:
- Que en el oficio fúnebre diga que mi hermano era un santo.
El sacerdote accedió y recibió el dinero.
En la ceremonia fúnebre, subió al pulpito y declaró:
- Pablo era un hombre malvado,
que engañaba a su mujer,
y traicionaba a sus amigos,
pero comparado con Javier,
era un santo. :-) ( para que mentir )






lasrecetasdeteresa dijo
Ja.ja.ja.muy bueno por el cura. Besitos
21 Enero 2009 | 03:50 PM