APRENDAN A TRABAJAR
HOY DIGO:
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Voto malentendido
Un cura recién ordenado se confiesa por primera vez con su obispo:
- Dime hijo mío
¿qué tal has llevado los votos durante ésta, tu primera semana?
-Verá Eminencia, en cuanto a la pobreza he regalado mi hábito y me visto con uno que ya se había desechado, mis sandalias están rotas y llenas de agujeros y doy la mitad de mi comida a los pobres que vienen al comedor...
- Muy bien, hijo mío, muy bien, continúa.
- En cuanto a la obediencia hago cualquier cosa que me mande cualquier otro padre sin pensar en si es justo o adecuado, dando gracias al Señor por tener el privilegio de obedecer .
- Muy bien, hijo mío, excelente, excelente.
- Finalmente, eminencia, en esta semana he hecho el amor con 37 mujeres.
El Obispo casi se cae de la silla y con ojos desorbitados pregunta:
- Pero... ¡ Hijo mío ! ¡¿y el voto de castidad?!
El curilla, asustado y con cara de perplejidad responde:
- Pero... pero ... ¿ No era de CANTIDAD..... ?
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El alcalde del pueblo pide presupuestos para pintar la fachada de la Alcaldía, y le entregan 3 ofertas
La del 1º asciende a 30.mil €, la del 2º 60.mil, y la del 3º: 90. mil €.
Ante tales diferencias, convoca una reunión con los ofertantes para que justifiquen el presupuesto.
El 1º le dice que él usa pintura acrílica para exteriores en dos capas, y que cuesta 10 mil; en andamios y brochas se van otros 10 mil, y losotros 10 mil restante es su sueldo.
El 2º justifica su presupuesto diciendo que él es mejor pintor, que usa pintura de poliuretano con tres capas, cuyo costo asciende a 30 mil.
En andamios y brochas se gasta otros 20 mil y los 10 mil restante es su sueldo.
El 3º, al que le permiten hablar por pura curiosidad dado que su precio es disparatado, asegura que el suyo es el presupuesto mejor justificado, y dice:
"Alcalde, 30 mil son para usted, otros 30 para mí, y los 30 restantes se los damos al 1º para que nos pinte la fachada.
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Están dos vecinas en la esquina del barrio, charlando.
Pasa un vecino.
-¿Viste que gordo está? -dice una.
-No tan gordo. Pesa setenta y seis kilos.
-Pero está más gordo que don Manuel.
-No, don Manuel pesa setenta y ocho.
Si quierés uno más liviano está Eduardo, que pesa setenta y uno.
-Caray, qué bien calculás los pesos.
-El que me digas, lo calculo enseguida.
-¿Ah, sí? A ver, dime cuanto pesa un piano.
-¡Qué sé yo, si nunca tuve un piano encima!
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lasrecetasdeteresa dijo
Hola Merce que tal, bueno cuando me marche de vacaciones tenias el ordenador mal, veo que ya lo tienes a tope, que bien tenia ganas de leerte para reírme un poquito. Jajaja, Besitos.
3 Septiembre 2009 | 02:53